La otra noche salí a dar una vuelta por ahí y cuando ya llevaba un rato andando me encontré con la puerta del Bar de Moe y como hacía tiempo que no pisaba ese tugurio decidí entrar. Allí estaban los mismos parroquianos de siempre; Lenny y Carl conversaban animadamente con Fry sobre cómo secuestrar a Roger y pedir un rescate multimillonario para poder construir una máquina de los deseos o una fábrica de feos, no sé. En una mesa estaban sentadas Leela y Amy bebiendo margaritas; no dejaron de observarme desde que entré por la puerta. Moe estaba atareado en limpiar los fluidos corporales que el Dr. Zoidberg acababa de soltar por alguno de sus múltiples agujeros al tragarse todas las bolas de billar que visto los visto no le sentaron bien; y justo en medio de la barra estaban Homer y Bender, me acerqué a saludarlos para ver que se traín entre manos y por lo visto Homer iba a estar todo el fin de semana solo en casa y había llamado a Bender para salir y tomar unas copas. Me quedé con ellos y empezamos a pedir a cervezas y a beberlas compulsivamente como si no hubiera mañana. Después de varios litros empezamos a discutir sobre temas tan insustanciales pero a la vez tan importantes para nosotros en ese momento que se nos iba la vida en ellos, temas que aún no he sido capaz de recordar cuales eran, ni podré.
Tras varias horas sin parar de beber, caimos en la cuenta de que estábamos solos en el bar así que a Bender se le ocurrió que fuéramos a un local que no estaba muy lejos y que por lo visto estaba bastante bien. En el estado en el que nos encontrábamos cualquier idea de seguir así nos parecía la mejor del mundo. Salimos del bar de Moe como pudimos debido a la cantidad de "eses" que íbamos haciendo y tirando como no varios taburetes por nuestro camino, amenizado todo por los llantos de Moe que se oían a lo lejos, no sé si de alegría por vernos marchar por fin o de tristeza porque le habíamos dejado sin cerveza.
Cogimos un taxi que nos llevo al susodicho local y cuando entramos resultó ser un club de streptease de robopilinguis, muy típico de Bender. Sentados los tres cerca del escenario, Homer se quedó embobado viendo el baile iconosaédrico de "Usebita", a Bender le dio por meterse medio gramo de clable de cobre que había arrancado de una pared y al que ni siquiera me invitó, y yo no hacía más que pedir cubutas a la camarera, ya que era la única humana del sitio. A Bender con el subidón le dio por subirse al escenario a bailar con las robots mientras Homer y yo nos partíamos de la risa, lo jaleamos y le tirábamos monedas. De repente todo cambió, la musica se paró y las robots empezaron a correr y gritar para todas partes, algunas hasta autoexplotaron; la Policía había entrado a hacer una redada y la estaba haciendo derribando todo lo que encontraba a su paso, aunque eso nos incluyera a los tres.
Por fin llegué a mi casa y justo antes de quedarme dormido, tres palabras aparecieron fugazmente por mi cabeza: gordo, negro, regalo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario