lunes, 28 de agosto de 2017

NO ME FÍO...

No me fío de la gente a la que no le gusta el fútbol. Ni de los que no beben cerveza. 

No me fío de los que no se quejan del calor en verano y del frío en invierno. No me fío de los que cuando entran en un bar, piden manzanilla y no se refieren al vino. No me fío del colega que cuando tu dices "quillo me voy" ,no te dice "po llévate ésta".

No me fío de los que se levantan a las siete de la mañana con energías (que guantá con la mano abierta tienen los sioputa). No me fío de los que te dicen "una y me voy", se toman una y se van... No me fío del tío con el que te cruzas por la calle y te saluda con algo más que con un simple "aayy".

No me fío de los que le echan piña a las pizzas (ahí debe haber un cromosoma malito o algo porque eso no es normal) ni de los que se la comen con cubiertos. Y no me fío de los que beben cerveza sin alcohol y ni mucho menos me fío de los que beben Mahou. Está la cerveza, y luego eso...

No me fío de los que miran con mala cara un plato de papas con chocos ni de los que no se comen los ajos del solomillo al whisky. No me fío de los que pronuncian bien las "jotas", son de los que traman algo...

No me fío de... muchas más cosas de las que ahora no me acuerdo, pero que ya me acordaré, o no. A saber. No me fío de los que empiezan algo y no lo terminan...

miércoles, 28 de junio de 2017

YO ME BAJO AQUÍ

No puedo negar que tengo el blog algo parado, puede que no tenga qué contar, que no encuentre las palabras adecuadas o que simplemente, por pura vagancia no me ponga a escribir.

Aunque hay noches como las de hoy, en las que me obligo a sentarme en el ordenador con el folio abierto y la barrita vertical parpadeando esperando a que empiece a pulsar el teclado. Me paro y pienso sobre qué puedo escribir... Sevilla, es un tema al que recurro mucho y siempre recurriré a él, porque Sevilla es Sevilla y quien pueda que empate, pero no, hoy no... Fútbol. Después del recital que ha dado hoy Dani Ceballos y lo irrisorio de su claúsula podría ser un bue tema, pero pensarlo hace que me embajone y procure ni sacarlo. Alguna historia verídica o de desvaríos... algo hay por ahí pero aún no le he dado el enfoque que me gustaría... Meterme con Podemos ya me da pereza así que me he puesto a pensar en cosas que hubieran ocurrido estos días, y a mi mente, rápidamente, como un fogonazo, me ha venido la imagen del incendio de Moguer y Mazagón.

Se te remueve algo por dentro cuando se ven las imágenes de gente gritando y corriendo sin saber que hacer, o animales sin ningún sitio donde refugiarse.

No entiendo la necesidad de hacer esto, porque claro está, ha sido provocado, no cabe ninguna duda al respecto. Falta por saber si ha sido un loco solamente o había detrás un interés económico de alguna empresa. Me decanto por esta segundo, en este mundo loco donde vivimos, todo se mueve por motivos económicos y así estamos como estamos.

No me cabe en la cabeza, cómo por comercialismo, a un hijo de puta le da por quemar lo que es patrimonio de todos, poniendo en juego las vidas de personas y mandando al carajo todo un ecosistema único.

Hace mucho tiempo, me dije que no me sorprendería nada, que asumía que este mundo estaba loco y por ende, las personas que en él habitan. Pero nada, a veces consigue sorprenderme, y no digo ya sólo con esto, sino con noticias en nuestro día a día que, como ya he dicho anteriormente, asumimos como algo inevitable.

Se acabó, no voy a escribir más y no voy a publicar imágenes ni voy a poner enlaces. No puedo verlas, otra vez. Buenas... lo que sea.







miércoles, 10 de mayo de 2017

EL INTERIORISMO SEMANASANTERO

Y es que es así, o por lo menos yo lo veo así. Tenemos dentro de nosotros un no se qué que qué se yo que nos hace sacar nuestro espíritu más cofrade.


Habiendo ya pasado unos días desde que terminara esta feria tan larga; que en el fondo aunque protestemos por su duración, siempre queremos más... me pongo yo a pensar, que ya se que procuro hacerlo poco, pero algunas veces me da ese ramalazo de pensar; y me doy cuenta que la Semana Santa va con nosotros dentro, muy dentro, tan dentro que no nos damos cuenta de que sale, pero sale.


Y es que no se puede evitar, y menos cuando te has tomado alguna "copilla"; porque te ves usando lo urinarios de cualquier caseta y sin saber cómo ni porqué, te encuentras dando tres golpes en la pared y diciendo con voz sentía "esta levantá va... (incluir nombre o nombres de por quien vaya)" y no poder evitar dar un saltito con la última llamada, mientras tu colega que está al lado te acompaña solemnemente. Está en el adn, como silbar mientras esperamos que nos sirvan esa jarra de rebujito que nunca llega imitando las cornetas de Triana. O esos izquierdos al cruzar la calle emulando a Pilatos en Presentación de San Benito...


¿Qué le vamos a hacer? El sevillano es así, un cofrade hasta la más ínfima molécula de su organismo... Y eso es lo que hay.

Buenas noches.

sábado, 15 de abril de 2017

LO QUE VIVÍ EN MADRUGÁ

Día y medio después de la madrugada del jueves al viernes y con un poco de tiempo que me permite hoy el trabajo, no quiero dejar de pasar la ocasión de describir lo que viví esa noche.

Todos los Jueves Santos suelo ir con mi hermana a la Calle Trajano a ver pasar Montesión para que ella pueda darle una Coca Cola a su amigo que sale de Diputado de tramo; pero este año como yo trabajaba, tenía que ser más tarde. Sobre algo más de las diez de la noche llegamos a las Setas junto con una amiga de ella.

Pasó Montesión, ella le dio su Coca Cola y en este momento se me presentaba un dilema. Irme a casa a descansar ya que al día siguiente entraba a las doce de la mañana o intentar ver algo en Madrugá. Por otra parte, mi hermana nunca había estado en Madrugá ya que le agobian las aglomeraciones y prefiere quitarse de en medio; y yo, como buen hermano mayor, la "puteé" un poco diciéndole "vamos, que vamos a ir a ver La Macarena", desoyendo los consejos de algunos compañeros del curro que me dijeron "no vayas a ver pasos que luego vienes amamonao". Pero la Semana Santa es solo una vez al año y la Madrugá, solo un ratito...

Llegamos a una esquina de la calle Béquer con Feria, bastante bien situados. Las dos niñas se hicieron amigas de una familia canaria que andaba bastante perdida y como en la mochila no solo llevaba la ropa del trabajo, les regalé un programita de esos que vienen con mapa para que supieran ubicarse.

Pasó La Macarena, elegante a sones del Carmen de Salteras con la multitud de cangrejeros tan característico ya. Añadir que la cale Feria quedó hecha un estercolero, pero no hemos venido aquí a hablar de eso.

En este momento yo esperaba a mi amigo JJ que venía donde yo estaba con su hermano Antonio. Jj es con el tipo con el que voy a Semana Santa siempre, los dos solos, callejeando de un sitio a otro, así que motivaba ver a mi amigo en esas horas en las que decidimos que iríamos a ver Los Gitanos.

Mi hermana y su amiga, Carmen, se habían hecho tan amigas de la familia canaria que decidieron que vendrían con nosotros.

Callejeando, callejeando, llegamos a Ponce de León por donde ya pasaban los nazarenos de Los Gitanos, y la familia canaria decidió que seguiría por su cuenta, perfecto. En Semana Santa cuanto más reducido el grupo, mucho más fácil moverse.

En ese momento, llevaba ya un rato pensando en que tenía la extraña sensación de que había menos público que otros años.

Vimos a Nuestro Padre Jesús de la Salud andar con sones de su Agrupación Musical, y decidimos que era el momento de ir hacia Velázquez-Rioja para ver La Esperanza de Triana. Yo ya estaba en un punto en el que si podía dormir cuatro horas, siendo optimista me daría con un canto en los dientes, pero era Madrugá, y merece eso y más; por lo que intentaba aprovechar todo lo que pudiera. Íbamos a ver La Trianera y apurar todo lo que fuera para ver al Señor de Sevilla.

Llegamos y a lo lejos pudimos ver a nuestra Señora de la Presentación del Calvario revirar, por lo que la Cruz de Guía de Triana aparecería de un momento a otro.

Las dos niñas se sentaron en suelo en la calle Rioja, y fui con mi amigo y su hermano más adelante por si había más sitio más adelante y así esperar algo menos. Que había, pues yo volvía a buscarlas y traerlas donde estábamos, que no, pues volvíamos donde estaban ellas.

En la Plaza de la Magdalena, a la altura de la puerta del Corte Inglés, donde parecía que habíamos encontrado un buen sitio; un murmullo se iba haciendo cada vez más ruidoso, me giré y vi como decenas de personas corrían hacía provenientes de Tetuán, justo donde estaba mi hermana y su amiga. No lo pensé, rápidamente, salía corriendo abriéndome paso entre la multitud que venía hacía mi. Instintivamente tiré la botella de agua que llevaba al suelo para que me fuera más fácil moverme entre la gente mientras maldecía la mochila que llevaba en la espalda con la ropa del trabajo.

Agobiado, no por mi, sino por ella, me vi solo en mitad de la Plaza de la Magdalena justo antes de entrar en Rioja para buscarla, todas las demás personas se habían pegado a la pared, de manera instintiva.

Como me temía, me la encontré sollozando y repitiéndome, "vámonos, vámonos". Entre su amiga y yo intentamos tranquilizarla lo que se dejaba y nos pusimos rumbo a casa. Vi a mi amigo y a su hermano y les dije que me las llevaba.

Hace unos años, puede ser que fuese en 2009, me pasó en el mismo sitio lo mismo; carreras con el Cristo de Las Tres Caídas llegando a la Magdalena. En aquella ocasión iba con JJ, Pablo, Migue y mi prima Laura, que después de las carreritas y justo cuando pasaba el Misterio de las Tres Caídas por delante, no pudo aguantar la tensión y se desplomó. Un músico de la banda me ayudó a que se despertara y entre mi amigo Pablo y yo la llevamos a casa.

Volviendo a esta Madrugá, llegamos a la calle Zaragoza y en vez de girar a la izquierda dirección al metro, decidí girar a la derecha dirección San Pablo para tranquilizar a mi hermana, que viera que no pasaba nada, que había sido cuatro gilipollas que querían asustar, que veíamos al Cristo de las Tres Caídas y nos íbamos para casa.

Así lo hicimos, ella Lo vio, se encontraba más tranquila y andábamos de regreso cuando de repente, otra vez gente corriendo y asustada hacia nosotros, duró poco, pero lo suficiente para que mi hermana volviese a ponerse nerviosa y a sollozar "vámonos".

Salimos hacia Adriano, y a lo lejos pudimos ver como La Esperanza de Triana cruzaba el puente, todo parecía en orden e íbamos llegando al Paseo Colón para evitar seguir por callejuelas cuando otra vez, la gente empezó a correr desde Reyes Católicos hacia nosotros. Aquello parecía un chiste de mal gusto en el que el que te lo cuenta se enfada porque no te ríes. Llegamos al Paseo Colón y el éxodo de personas que abandonaba la ciudad era apabullante


Mi hermana y su amiga hablaban con sus amigas, que si carreras en el Postigo, que si la gente abandonando los Palcos... un desastre.

Fuimos hacia el Padro para evitar las colas de Puerta Jerez. Y fue en el metro, no se porqué, me empecé a agobiar, mucho. No se si sería la tensión de buscar a mi hermana e intentar sacarla de las "zonas de peligro" o que ya no quiera volver a la Madrugá. No lo sé pero no me encontraba bien y no me encontré bien hasta llegar a mi parada. Hablaba con unos y con otros y me decían que había habido más carreras, en Twitter que si la Policía ya había detenido a algunos... Llegando a la puerta de mi casa mi amigo JJ me dijo que se iba ya para casa, palabras textuales: "acojona cuando vez a un nazareno del Gran Poder correr".

Ya en casa, mi hermana, aún nerviosa veía como el Cristo de las Tres Caídas entraba en La Campana pasando por donde ella Lo esperaba con tantas ganas. Me dio un abrazo y me fui a dormir.



lunes, 10 de abril de 2017

¡IZQUIERDO!

La desidia juntaletrista que me embriagaba no contaba con marzo  abril... ¡Já! "Gofetás"de azahar, días de 22º y mujeres de vestidos con escotes donde una moneda de 500 "calas" se perdería para siempre como en un pozo de los deseos.

Y es que a pesar de este tiempo más indeciso que una mujer cuando va a comprarse el vestido de fin de año, da gusto estar por la calle, ese colorido, esa luz, ese incienso por esta esquina sí, y la otra también... un lujazo vamos.

Comencé a escribir esta entrada con La Cuaresmas dando sus primeros capotazos allá por marzo, y hoy, Domingo de Ramos, ya Lunes Santo, mejor dicho, he decidido que debía terminarla. No encontraba el momento de seguir uniendo frases que conformaran párrafos con un cierto sentido... Hasta hoy.

Y es que comienza la Semana Santa de la ciudad más hermosa del mundo y qué mejor ocasión para escribir esta entrada, y así ponerle un fin. Da igual que sean las tres de la mañana, haber estado todo el día trabajando y no poder haber visto más que dos hermandades esta noche... Da igual, estamos en Sevilla y la Semana Santa es sólo una vez al año; que me quiten lo que quieran pero la Semana Santa ni pensarlo, porque yo no soy yo sin esta Semana, sin esa búsqueda del mejor rinconcito para poder ver la hermandad, ni sin esa sensación de cansancio que desaparece por completo cuando ves aparecer por la esquina unos ciriales, o sin esa sonrisa que se te dibuja en la cara cuando ves a un niño pequeño pedirle caramelos a un nazareno o a uno más mayorcito pedirle cera. No soy yo sin esa emoción reflejada por todo mi cuerpo cuando ves un paso andar al ritmo de las marchas, o sin ese acto reflejo de cambiar el rostro en cada levantá oyendo a los costaleros tomar impulso. Yo no soy yo sin ese silencio sepulcral sólo roto por el rachear de alpargatas y no puedo ser yo sin ver un palio alejarse lentamente iluminado con la candelería...

Yo no soy quien soy, ni podría ser quien soy, sino fuera por la Semana Santa; Devoción, Fe, Pasión durante un año reflejado todos esos sentimientos en una Semana. Una Semana que acaba de empezar y ¡Cómo somos! ya mismo terminar, y de nuevo a esperar...

Me levanto en unas horas, y escribo estas letras mientras suena La Madrugá de Abel Moreno, y en lo único que puedo pensar es que sean las seis de la tarde y poder aprovechar todo lo posible, de la Semana Grande de la ciudad más hermosa del mundo. 

Sevilla es su Semana Santa, y La Semana Santa es Sevilla. Buenos días.

viernes, 3 de febrero de 2017

DE CÓMO COLÓN CONSIGUIÓ PERMISO PARA IR A LAS INDIAS...

Nos encontramos en el verano de 1492. Un joven Cristóbal Colón lo tenía todo listo para partir al día siguiente rumbo a Las Indias por una ruta comercial totalmente novedosa e incluso, ¿por qué no decirlo? temeraria. Los navíos, la tripulación, los víveres, la bendición de los Reyes Católicos... Absolutamente todo. El único inconveniente que se le presentaba a nuestro protagonista era que aún no le había dicho nada a su madre. Decidido a poner fin a esta situación tan tensa, entró en la cocina donde su madre freía un par de huevos...


CC: Má

MC:¿Qué?

CC: Que... mañana me voy

MC: Que te vas ¿A dónde?

CC: A las indias

MC:¿A las indias? ¿Con lo lejos que está eso? ¿Tu solo? 

CC: No, voy con los hermanos Pinzón y además vamos por una ruta nueva, más corta, dirección donde se esconde el sol.

MC: ¡¿CÓMO?! ¿Al fin del mundo con esos dos que no hacen más que juntarse con vagos y mala gente? Ni mijita te vas a ir tu tan lejos y mucho menos acompañado de esos dos.

CC: Pero mamá, que ya les he dicho que iba a ir. Sus madres no les han puesto problemas y ya lo tenemos todo listo para zarpar mañana. Es que hasta Los Reyes Católicos han dicho que si.

MC: Ni reyes ni reyas, y me da igual que sus madres les hayan dicho que sí. Si sus madres son unas descuidadas que no se preocupan por sus hijos, allá ellas; yo no soy así. Te he dicho que no y es que no. ¿Tu has hablado con tu padre?

CC: Si.

MC:¿Y qué ha dicho?

CC: Que te lo preguntara a ti

MC: Pues vamos, ya te digo yo a ti que tu no vas a ningún lado... 

CC: Pues nada mamá, tu siempre igual, les voy a decir que no puedo ir y ya está que se vayan ellos solos, pero vamos, que el que se sabe el camino soy yo, como les pase algo va a ser culpa mía por no acompañarlos, que tu lo sepas.

MC: Pero vamos a ver niño, ¿tu no te das cuenta de que eso es una locura? ¿Cómo vais a ir?

CC: ¿Como vamos a ir mamá? Pues en barco. ¿O que quieres que vaya en pato subido? Es que vaya tela... Pero vamos, que da igual, que les digo que no voy y ya está

MC: Cristóbal chiquillo que eso está muy lejos y os puede caer una tormenta encima o aparecer un barco inglés o vete tu a saber qué.

CC: Que si mamá, que muy bien, lo que tu digas.

MC: Vamos a ver niño ¿Cuándo vais a volver?

CC: Mamá, no lo se. Estas cosas se saben como empiezan pero no como acaban, tu no te vayas a quedar despierta esperándome eh.

MC: Y en el barco ¿Cuántos vais?

CC: Vamos en tres barcos; uno cada uno.

MC: Eso, más gente y más delincuentes amigos de esos dos. Tu no vayas a tomar nada raro que te quieran dar eh

CC: Que no mamá, si sólo llevamos agua, frutas y ajos.

MC: Bueno pero por si acaso no tomes nada raro.

CC: Que no mamá

MC: Y coge abrigo, que luego por las noches refresca y te pones malo y tu con fiebre no hay quien te aguante.

CC: Que si mamá

MC: Y avisa cuando llegues

CC: ¿Cómo te aviso mamá?

MC: No sé, pero tu avisa

CC: Vale, ¿me puedo ir ya? Que tengo que seguir preparando cosas

MC: Ten cuidadito Cristobalín, y dale dos besos a tu madre que a saber cuando nos volvemos a ver.

*Muack muack*

CC: Adiós mamá

Cristóbal sale entusiasmado de la casa, y fuera, los hermanos Pinzón daban vueltas sobre sí mismos esperando nerviosos noticias de Colón...

¡¡QUILLO!! ¡¡QUE HA DICHO QUE SI!!
















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