Parecía un lunes normal, de esos de octubre en los que ya hace rasquilla cuando se echa el sol y con riesgo de chiribiri en cualquier momento, pero no, no lo era; era un lunes de fútbol 7.
La temporada futbolera está a la vuelta de la esquina y los equipos se preparan concienzudamente para ella. Nadie quiere llegar fuera de forma y los responsables de los equipos se esfuerzan encarecidamente para que las nuevas incorpaciones se adapten a sus compañeros y a las tácticas de cada club. Porque para eso están los amistosos, para probar cositas, y, como ya he dicho, para coger ritmo de competición.
Disputarían el encuentro en Mairena del Aljarafe, dos equipos que ya se conocían de La Copa Ociosa, organizada por la FIFO Sevillana desde su propio año de fundación, allá en 2014 en Lepanto. Se enfrentaban amistosaociosamente de un lado, el CK Unité, vigente subcampeón de Liga y Copa Ociosa, y de otra, el Phoskitos, que no fue capaz de clasificarse en la fase de grupos de la copa. Esta vez no sería en Lepanto donde tendría lugar el encuentro, sino en el Coliseo de la zona antigua de Mairena (mucho mejor campo, donde va a parar).
El partido se antojaba un calco al de la semana anterior, los dos mismos equipos, vestidos con sus colores reglamentarios, azul por parte del CK Unité y rojo por parte de Phoskitos, vamos, lo que venía siendo un partido al más puro estilo Pro Action Football.

Faltando varias horas aún para que el árbitro diese su visto bueno para el comienzo del partido, llámase árbitro, llámese el primero que llega al centro del campo con el balón y dice para que se entere todo el mundo ¡Illo ya vale!, me quedé sin batería. Yo me encontraba por la facultad, tranquilo, ya estaba todo cerrado y los jugadores preparados y deseando que fueran las 22:00, por lo que el hecho de no tener batería no me preocupaba demasiado. Faltaba algo más de una hora para que empezara el encuentro cuando llegué a mi casa y encendí el móvil.